El remordimiento
de Jorge Luis Borges
He cometido el peor de los pecados
que un hombre puede cometer. No he sido
feliz. Que los glaciares del olvido
me arrastren y me pierdan, despiadados.
Mis padres me engendraron para el juego
arriesgado y hermoso de la vida,
para la tierra, el agua, el aire, el fuego.
Los defraudé. No fui feliz.
Cumplida no fue su joven voluntad.
Mi mente se aplicó a las simétricas porfías
del arte, que entreteje naderías.
Me legaron valor. No fui valiente.
No me abandona. Siempre está a mi lado
La sombra de haber sido un desdichado.
Julio 18, 2008 a 3:43 am
¿Qué pasa por el corazón que escribe así?
Yo, a mis 27, me declaro feliz y me pronostico feliz. La felicidad y el amor son mis mayores ocupaciones.
Julio 18, 2008 a 3:45 am
Me encanta, me llega al alma, al corazón, me traspasa. Por estas cosas y otras más es que Borges es uno de mis favoritos. Por algo tengo en mi blog desde sus comienzos una frase suya: “Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdóneme el lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente…..”
Yo me quedo con: “… Nuestras nadas poco difieren…”
Muy buena elecciòn. Un abrazo
Julio 18, 2008 a 9:52 am
Hay que ser una persona algo torturada para escribir eso…
Julio 24, 2008 a 5:04 pm
Yo no creo que haya que ser una persona torturada para escribir esto (unos versos tan bellos), sino que es una llamada de atención para aquéllos que no se atreven a vivir, que han recibido este gran regalo y se limitan a guardarlo en una cajita de cristal y sin hacer nada especial con él (disfrutar de ello) por miedo a que se rompa.
Julio 29, 2008 a 10:14 pm
Me encanta, este poema lo lei en un libro de psicologia, ( de Jorge Bucay).
Hablando de realización personal, no depende de la inteligencia a secas, como ejemplo ponía el poema de Borges, que escribió a la muerte de su madre, y en el que Borges con bellas palabras, reconoce que a pesar de la inteligencia y y ser aplicado por dedicación a hacia las artes, no encontró el rumbo de su felicidad.
El poema es un aviso a los nuevos viajeros, hay que vivir y sentir