Cuando llegan las musas
Cuando llegan las musas es un libro que ofrece la oportunidad de conocer algunos de los momentos más sublimes de la creación de los maestros. Por ejemplo, la noche triste y solitaria en que Rafael Alberti, en un estudio de radio de su exilio parisino escribió La paloma o el día en que José Saramago esperaba la comida en un restaurante de Lisboa y, de pronto, recibió en su mente la idea para escribir su Ensayo sobre la ceguera.
Los lectores podrán descubrir las inmersiones matutinas de Borges en la bañera de su casa, donde meditaba y decidía si lo que había soñado la noche anterior le podría servir para una historia o un poema; de cómo Carlos Fuentes siente, cuando está escribiendo, la presencia y la fuerza de su difunto hijo dentro de sí; y de cómo Cortázar escribió Rayuela casi poseído por sus personajes, con la noción del tiempo totalmente perdida.
También incluye los momentos más prosaicos de los autores durante sus labores literarias. Por ejemplo, el susto de Saramago al comprobar que su ordenador le había robado las ochenta páginas que llevaba escritas de La caverna; cómo se enfadaba Buero Vallejo cuando sus hijos jugaban al fútbol en el pasillo de su casa; cómo sufrió Miguel Delibes cuando, al cambiar su lugar de trabajo a un estudio tranquilo y sin ruidos, no pudo concentrarse y seguir escribiendo Los santos inocentes.
Además de conocer con detalle los hábitos y las técnicas de trabajo de los protagonistas del libro, los lectores podrán comprender algunos detalles curiosos relacionados con su tarea. Por ejemplo, por qué Isabel Allende siempre comienza sus novelas en la misma fecha, el 8 de enero. Por qué Gabriel García Márquez necesita una flor amarilla sobre su mesa para poder trabajar. Por qué este mismo escritor colombiano ha llegado a usar 500 hojas para redactar un cuento de 12. Por qué Mario Vargas Llosa suele escribir rodeado de numerosas figuras de hipopótamos. Por qué Saramago sólo escribe dos folios por día y ni una línea más…
O que Jorge Edwards aprovecha cualquier papel que lleve encima, desde una servilleta del bar hasta un recibo de la lavandería, para tomar nota de sus ideas en los momentos más insospechados. Y que Mario Benedetti, a sus más de ochenta años, procura a veces llegar a sus citas con antelación y así aprovechar ese tiempo para trabajar. Y que Carmen Martín Gaite, cuya última enfermedad no le dejó concluir su novela Los parentescos, murió abrazada a sus cuadernos.
Texto de C@MPUS DIGITAL
Cuando llegan las musas
Autores: Ángel Esteban y Raúl Cremades
Editorial: Espasa Calpe 2002
Julio 16, 2008 a 6:44 pm
Buenísimo. Lo pondré en mi lista de mercado.
Excelente recomendación. ¡Gracias!
Julio 16, 2008 a 7:56 pm
No recuerdo haber leído todavía “cuando llegan las musas” pero si he sabido de algún lado las cosas que cuentas acá sobre algunos escritores.
Debe ser fantástico leerlo y saber de donde se inspiran mis escritores favoritos. Por ejemplo saber que “Ensayo sobre la cequera” uno de los mejores libros que me he leído en los últimos años, fue inspirado en la espera de una comida… lo de Gabo y Benedetti ya me la sabía…
Y ahora que lo pienso, qué estaría pensando Julio cortazar cuando escribió Historia de Cronopios y Famas?
Ahhh!!!!, ya tengo una pila de libros por leer y tu haces que me antoje de más, mis ojitos terminarán desgastados de darles tanto gusto.
Un abrazote.
Julio 16, 2008 a 11:06 pm
Qué buen libro DD, me encantaría leerlo, todo lo que anticipas confirma que el escritor es una sibila pronunciando su discurso medio aturdida por las emanaciones de las profundidades.
Cariños,
Julio 17, 2008 a 6:16 am
Sólo con este resumen podemos darnos cuenta de que no hay reglas, que cada uno tenemos nuestras manías y que cada cual llama a la musa como quiere, sabe o, simplemente, puede…
Es un gusto pasar por tu blog, Dostopos
Un abrazo.
Pablo.
Julio 17, 2008 a 7:26 am
Ay Dostospos,
¡qué interesante me parece ese libro! Yo es que viviría siempre de anécdotas, son tan y tan interesantes…
Si lo compro te doy mi veredicto.
Besos (hoy de… pavo, qué le voy a hacer si soy un conformista a la hora de hacerme el desayuno…)
Julio 19, 2008 a 6:27 pm
Excelente recomendación. Trataré de encontrar ese libro. Gracias.